Haz tu cita por WhatsApp

Agendar Cita

¿Qué es el trastorno del procesamiento sensorial?

Giovana Femat Roldán 16 de enero de 2025 Padecimientos

¿Qué es el trastorno del procesamiento sensorial?

El trastorno del procesamiento sensorial es una condición que afecta la manera en que el cerebro interpreta y responde a la información que recibe a través de los sentidos. Aunque suele asociarse con los niños, también puede afectar a los adultos. Este trastorno puede provocar una disfunción sensorial, que significa que las personas tienen dificultades para procesar y organizar los estímulos sensoriales de manera adecuada. 

El procesamiento sensorial es la manera en que el sistema nervioso organiza la información proveniente de los sentidos para dar lugar a respuestas sensoriales adecuadas. Por ejemplo, cuando una persona toca una superficie caliente, el cerebro interpreta esta sensación y envía una señal para retirar la mano rápidamente. Este proceso involucra áreas específicas del cerebro que se encargan de interpretar los sentidos y dar una respuesta apropiada al estímulo.

En el caso de las personas con trastorno del procesamiento sensorial, esta comunicación entre los sentidos y el cerebro no funciona correctamente. Como resultado de una mala integración sensorial, tienen dificultades para combinar y dar sentido a la información sensorial recibida, lo que puede interferir con la vida diaria.

Síntomas del trastorno del procesamiento sensorial

El trastorno del procesamiento sensorial (TPS) se refiere a una dificultad del sistema nervioso para recibir, organizar y responder de manera adecuada a la información sensorial que proviene del entorno o del propio cuerpo. Este trastorno puede manifestarse de diferentes formas, dependiendo del tipo de procesamiento sensorial afectado. A continuación, se describen los síntomas más comunes organizados por categorías.

1. Hipersensibilidad (respuesta exagerada a estímulos)

Las personas con hipersensibilidad suelen percibir estímulos como más intensos o abrumadores de lo que realmente son. Algunos ejemplos de síntomas incluyen:

  • Visual:

Intolerancia a luces brillantes, parpadeantes o colores vivos.

  • Auditivo:

Molestia ante sonidos fuertes, ruidos de fondo o determinados tonos, como el ruido del aspirador o el timbre.

  • Táctil:

Rechazo al contacto físico (caricias, etiquetas en la ropa, texturas específicas).

  • Olfativo y gustativo:

Reacción exagerada a olores o sabores fuertes; rechazo a alimentos con ciertas texturas.

  • Vestibular (equilibrio):

Sensación de mareo o náuseas al moverse, como al balancearse o girar.

2. Hiposensibilidad (baja respuesta a estímulos)

En este caso, las personas pueden buscar estímulos intensos para «sentir» o procesar adecuadamente la información. Los síntomas comunes incluyen:

  • Visual:

Falta de respuesta a luces brillantes o detalles visuales en el entorno.

  • Auditivo:

Ignorar sonidos importantes, como su nombre o alarmas.

  • Táctil:

Búsqueda constante de presión o contacto, como abrazos fuertes.

  • Olfativo y gustativo:

Preferencia por alimentos muy condimentados, picantes o amargos.

  • Vestibular:

Deseo de actividades que implican movimiento extremo, como saltar, girar o balancearse.

3. Problemas de coordinación y propiocepción

La propiocepción es la capacidad del cuerpo para percibir su posición y movimiento en el espacio. Los síntomas incluyen:

  • Torpeza al caminar, correr o realizar actividades físicas.
  • Dificultad para coordinar movimientos finos (escribir, abotonar una camisa) o gruesos (subir escaleras).
  • Propensión a tropezar, caer o chocar con objetos.
  • Necesidad de morder, apretar o golpear objetos para «ubicarse» en el espacio.

4. Problemas de regulación emocional y conductual

Las alteraciones sensoriales suelen estar acompañadas de dificultades emocionales debido a la incomodidad que generan los estímulos sensoriales. Esto incluye:

  • Irritabilidad extrema o rabietas ante estímulos que los demás consideran normales.
  • Ansiedad o estrés en entornos ruidosos o desordenados.
  • Dificultad para calmarse después de una sobreestimulación.
  • Evitación de situaciones sociales debido al temor de enfrentarse a estímulos incómodos.

5. Dificultades relacionadas con actividades diarias

El TPS puede interferir con rutinas cotidianas como:

  • Rechazo a ciertos tipos de ropa o calzado.
  • Resistencia a bañarse, peinarse, cepillarse los dientes o cortar el cabello debido a la incomodidad sensorial.
  • Problemas con la alimentación debido a texturas o sabores.
  • Dificultades para dormir debido a hipersensibilidad táctil o auditiva.

Causas de este trastorno

1. Alteraciones en el sistema nervioso central

El TPS se relaciona con una disfunción en la forma en que el cerebro recibe, organiza y responde a la información sensorial. Los estudios sugieren que:

  • Puede haber fallas en la comunicación neuronal entre diferentes áreas del cerebro, como el tálamo (que actúa como centro de procesamiento sensorial) y la corteza cerebral.
  • Se han identificado alteraciones en la plasticidad cerebral, lo que dificulta la adaptación del cerebro a estímulos sensoriales.
  • Existen diferencias en la actividad de las áreas cerebrales que procesan los sentidos, como una hiperactividad o hipoactividad en regiones específicas.

2. Factores genéticos

  • Algunos estudios han demostrado una posible predisposición genética al TPS, especialmente en niños con antecedentes familiares de trastornos del desarrollo neurológico.
  • Se ha observado una mayor prevalencia de TPS en familias donde hay casos de autismo, TDAH u otros trastornos neurológicos, lo que sugiere una base hereditaria.

3. Complicaciones durante el embarazo o nacimiento

El desarrollo neurológico del feto puede verse afectado por diversos factores durante el embarazo o el parto, como:

  • Exposición prenatal a toxinas o infecciones, como infecciones virales o bacterianas que alteren el desarrollo cerebral.
  • Parto prematuro o bajo peso al nacer, que pueden interferir con el desarrollo completo del sistema nervioso.
  • Hipoxia neonatal (falta de oxígeno al nacer), lo que puede afectar la maduración de las vías sensoriales.

4. Condiciones neurológicas asociadas

El TPS se encuentra con mayor frecuencia en personas con otras condiciones del neurodesarrollo, como:

  • Trastorno del espectro autista (TEA): Muchos niños con autismo presentan alteraciones en el procesamiento sensorial.
  • TDAH: Los problemas de atención y regulación sensorial suelen coexistir.
  • Trastornos de aprendizaje: Las dificultades sensoriales pueden influir en habilidades como la lectura, la escritura y la coordinación motora.

5. Factores ambientales

Aunque los factores ambientales no son la causa directa del TPS, pueden influir en su desarrollo o en la intensidad de los síntomas:

  • Experiencias tempranas de privación sensorial, como falta de estimulación adecuada durante los primeros años de vida.
  • Exposición a ambientes sobreestimulantes, lo que puede contribuir a una hipersensibilidad sensorial.
  • Estrés crónico o trauma en la infancia, que pueden afectar el desarrollo cerebral y las respuestas sensoriales.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico del TPS generalmente lo lleva a cabo un equipo interdisciplinario que incluye:

  • Especialistas neuropsicólogos
  • Terapeutas ocupacionales
  • Otros profesionales, como pediatras y psiquiatras.

Los neuropsicólogos, a través de pruebas estandarizadas, evalúan habilidades como la coordinación motora, el equilibrio y la percepción sensorial, observando cómo la persona responde a diferentes estímulos en un entorno controlado. 

Con un equipo multidisciplinario es posible descartar o identificar otras condiciones como:

  • Trastornos del espectro autista
  • TDAH
  • Ansiedad.

Para los niños, el diagnóstico a menudo incluye entrevistas con los padres y maestros. En el caso de los adultos, se pueden realizar entrevistas con familiares o compañeros de trabajo.

La terapia ocupacional es uno de los tratamientos más efectivos para este trastorno. Los terapeutas ocupacionales diseñan actividades específicas que ayudan a mejorar la adaptación sensorial, es decir, la capacidad de responder de manera más adecuada a los estímulos del entorno. Por ejemplo, un niño con hipersensibilidad táctil puede trabajar gradualmente en actividades que lo expongan a diferentes texturas, mientras que un adulto con hiposensibilidad vestibular (relacionada con el equilibrio) puede realizar ejercicios para mejorar su coordinación y conciencia corporal.

Impacto en la vida diaria

El trastorno del procesamiento sensorial puede afectar significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen. En los niños, puede interferir con el aprendizaje, ya que les resulta difícil concentrarse en la escuela debido a la sobrecarga sensorial o las distracciones provocadas por su hiposensibilidad. Además, las dificultades en la interacción social pueden llevar al aislamiento o a problemas de autoestima.

En los adultos, este trastorno puede afectar su desempeño laboral, sus relaciones y su capacidad para participar en actividades cotidianas. Por ejemplo, alguien con hipersensibilidad al ruido puede evitar reuniones o eventos sociales, mientras que una persona con hiposensibilidad puede buscar estímulos intensos que los demás encuentren extraños o inapropiados.

La importancia de la adaptación sensorial

La adaptación sensorial es clave para mejorar la vida de las personas con este trastorno. Esto implica enseñarles estrategias para manejar los estímulos de su entorno de manera más efectiva. Por ejemplo, los niños pueden aprender técnicas de relajación para enfrentar la sobrecarga sensorial, mientras que los adultos pueden identificar y evitar los desencadenantes que les generan malestar.

En resumen, el trastorno del procesamiento sensorial es una condición compleja que afecta la forma en que el cerebro interpreta y responde a los estímulos sensoriales. Aunque puede manifestarse de diferentes maneras, un diagnóstico temprano y el apoyo adecuado, como la terapia ocupacional, pueden marcar una gran diferencia en la vida de quienes lo padecen. Con una mejor comprensión y estrategias de adaptación, tanto niños como adultos pueden aprender a manejar sus desafíos y desarrollar su máximo potencial.