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¿Qué es la terapia para niños con problemas de conducta?

A lo largo del crecimiento pero sobre todo durante las etapas preescolar, escolar y durante la adolescencia, los niños aprenden a vivir en sociedad, a respetar las normas, cómo convivir tanto con personas de su edad así como con adultos, desarrollan su “forma de ser” estableciendo patrones de conducta, respuestas al estrés, independencia, etc.

Es muy común que durante éstas etapas, sobre todo ante situaciones que están fuera de su control, presenten frustración, enojo, hagan rabietas o se “comporten mal”. Esto no necesariamente representa un trastorno de la conducta, sobre todo cuando sucede de manera aislada.

Entonces, ¿cuándo se considera que un niño puede sufrir de un trastorno de conducta?

Los trastornos de la conducta son condiciones hasta cierto punto frecuentes, ya que, en promedio se estima que entre un 2 a un 4% de los niños de 4 a 15 años pueden padecer de alguna variedad de estos trastornos, con un predominio en varones.

Un trastorno de la conducta se caracteriza por episodios frecuentes, durante un considerable período de tiempo, de autocontrol, control de las emociones y conductas “antisociales”. Generalmente éstos niños tienen problemas con la autoridad y sus acciones invaden o violan los derechos de otras personas, con muy poco apego a las reglas sociales. Pueden llegar a ser violentos con agresión física a personas o animales, daño a propiedad ajena como robo o destrucción, etc.

Tipos de trastornos del comportamiento

Dentro del término “trastornos de la conducta” se incluyen aquellas conductas ya mencionadas, aunque se debe tomar en cuenta que existen trastornos específicos del comportamiento, algunos ejemplos son:

  • Trastorno negativista desafiante. Caracterizado por episodios de enfados y rabietas, con tendencia a una actitud agresiva. 
  • Trastorno explosivo intermitente. Se caracteriza por episodios aislados pero muy marcados de arrebatos donde se pierde el control de los impulsos con actitud agresiva.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad

¿Cuáles son las causas de los trastornos de la conducta?

El desarrollo de este tipo de trastornos es multifactorial, es decir, no existe una sola causa establecida.

Algunos estudios han demostrado que algunos pacientes pueden presentar alteraciones en zonas del cerebro claves en el control de impulsos como el lóbulo frontal

Se ha visto también que los factores genéticos juegan un papel importante en la conducta de los niños. 

Existen otros factores sociales como un hogar disfuncional, problemas de los padres e incluso la situación socioeconómica.

¿Cuándo sospechar de un trastorno de la conducta?

Algunos de los comportamientos que pueden asociarse con trastornos de la conducta son los siguientes:

  • Enojos frecuentes
  • Tendencia a decir mentiras incluso culpa a los demás de sus acciones
  • Problemas para seguir órdenes
  • Contesta de forma grosera
  • Refleja una mirada o postura desafiante
  • Actitud agresiva y en ocasiones vengativa
  • Suele cometer robos o actos de vandalismo
  • En ocasiones puede realizar actos crueles contra animales o compañeros

El diagnóstico debe ser realizado por un especialista

Cuándo uno de estos datos de alarma se presentan en un niño, lo adecuado es acudir con el especialista, en este caso, el neurólogo pediatra (neuropediatra).

El neuropediatra es el médico encargado del estudio y tratamiento de los problemas neurológicos en los niños, dentro de los cuales se incluyen los trastornos de personalidad y conducta.

En la consulta, el especialista realizará un interrogatorio completo que puede incluir información desde el embarazo, nacimiento y primeros años de vida. Además de una exploración neurológica minuciosa. Con estos datos puede llegar a una sospecha clínica y con esto integrar un diagnóstico. Por esta razón, se recomienda que la evaluación sea siempre por un especialista, ya que de otro modo, los diagnósticos pueden ser errados.

Opciones de tratamiento

Una vez realizado el diagnóstico y dependiendo del tipo de trastorno, se puede iniciar el tratamiento que consta de dos opciones principales.

  • Terapia en varias modalidades y apoyo psicológico.
  • Terapia cognitivo conductual. Tiene la finalidad de brindar al paciente herramientas y encontrar soluciones ante diferentes problemas y situaciones. 
  • Terapia familiar. La familia es clave para una buena respuesta, por lo que la terapia familiar se enfoca en hacer cambios dentro de la dinámica familiar de tal modo que se mejoren las vías de comunicación, recompensa y castigo. 

Medicamentos. La decisión de incluir medicamentos como parte del tratamiento depende de la evaluación del especialista. No todos los niños requieren fármacos, el mismo tipo de fármacos, ni el mismo tiempo de tratamiento.

La importancia de realizar un diagnóstico oportuno

Las consecuencias de no ser atendido a tiempo se deben a la continuación de dichos actos y que se pueden manifestar en problemas con la ley, pérdida de trabajo o abandono escolar. 

Comúnmente estos pacientes se ven involucrados en actividades peligrosas y peleas lo que puede ocasionar accidentes graves.

Además, algunos de estos trastornos se relacionan con tendencia al abuso de sustancias y problemas psicológicos, como ansiedad, depresión, y en algunas ocasiones conductas suicidas.

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