Componentes de la terapia de control de estímulos
Giovana Femat Roldán 13 de agosto de 2024 Servicios

El término control de estímulo comúnmente se refiere al responder de un organismo de una manera particular en presencia de cierta condición ambiental, lo cual implica un responder diferencial ante condiciones distintas. Cuando esto sucede, se dice que esta condición o evento es un estímulo que controla el comportamiento del organismo.
Los comportamientos que quiere alcanzar el tratamiento conductual se denominan conductas objetivo.
Los componentes de la terapia de control de estímulos, genera una evaluación conductual, lo que implica la recogida y el análisis de datos e información para: (a) identificar y describir los objetivos, (b) identificar posibles causas de la conducta, (c) guiar la selección de un tratamiento apropiado y (d) evaluar el resultado de la intervención.
Un tipo de evaluación conductual especialmente importante es el análisis funcional. Esencialmente, este enfoque implica aislar, a través de la experimentación, las causas de la conducta problemática y hacerlas desaparecer o invertirlas.
¿Qué es la modificación de la conducta?
La característica más importante de la modificación de conducta es su énfasis en definir los problemas en términos de comportamiento que pueden estimarse objetivamente, y en tomar los cambios en las evaluaciones del comportamiento como el mejor indicador del grado de solución del problema alcanzado.
El término entorno hace referencia a las personas, los objetos y sucesos presentes en el contexto más cercano de alguien, que pueden afectar a sus receptores sensoriales y alterar su comportamiento. Las personas, objetos y situaciones que componen el entorno se denominan estímulos.
La modificación de conducta incluye todas las aplicaciones explícitas de los principios del aprendizaje para mejorar las conductas encubiertas y manifiestas de los individuos, tanto si residen en instalaciones clínicas o no, como si las variables que controlan la conducta han sido demostradas explícitamente o no.
Reforzamiento positivo
Un reforzador positivo es un acontecimiento que, presentado inmediatamente después de una conducta, provoca que la frecuencia o la posibilidad de que ocurra la conducta aumenten. El término reforzador positivo es a grandes rasgos, sinónimo de premio o recompensa. Una vez que se ha establecido que un evento funciona como reforzador positivo para una persona concreta en una situación determinada, puede usarse para fortalecer otros comportamientos de esa misma persona en otras situaciones.
En conjunción con el concepto de reforzador positivo, el principio de refuerzo positivo estipula que si, en una situación determinada, alguien hace algo que es seguido inmediatamente de un reforzador positivo, es más probable que repita la misma acción la próxima vez que se enfrente a la misma situación.
Las conductas que operan en el entorno para generar consecuencias, y están a su vez influidas por esas consecuencias, se denominan conductas o respuestas operantes.

Factores que influyen en la eficacia del reforzamiento positivo
1. Selección del comportamiento que se quiere incrementar:
Las conductas que se quieren reforzar deben ser antes identificadas específicamente. Si se empieza con una categoría general de conducta (p.ej., ser más simpático), habrá que identificar aspectos específicos (p.ej., sonreír) que caractericen esa categoría.
2. Elección de reforzadores:
Existen estímulos que son reforzadores para casi todo el mundo. El alimento es un reforzador positivo para casi cualquiera que no haya comido nada en las últimas horas. Las golosinas son reforzadores para la mayoría de los niños. Por otro lado, diferentes personas se activan ante distintas propuestas.
3. Operaciones motivacionales:
Son situaciones o condiciones, como la privación y la saciedad, que: (a) alteran temporalmente la efectividad de un reforzador, y (b) alteran la frecuencia de la conducta reforzada.
4. Tamaño del reforzador:
El tamaño (cantidad o magnitud) de un reforzador es un determinante importante de su eficacia. La cantidad del reforzador debería ser lo suficientemente grande como para fortalecer la conducta que se quiere incrementar.
5. Instrucciones; el uso de reglas:
Para que un reforzador incremente la conducta de una persona, no es necesario que ella sea capaz de hablar o indicar que comprende los motivos por los que está siendo reforzada. Las instrucciones pueden facilitar el cambio conductual de varias maneras. En primer lugar, acelerarán el proceso de aprendizaje de las personas que las entiendan.
Mantener la conducta mediante reforzadores condicionados e incondicionados
Los seres humanos contamos con la capacidad de ser reforzados por algunos estímulos sin necesidad de que medie aprendizaje. Este tipo de estímulos o acontecimientos, habitualmente importantes para la supervivencia o el funcionamiento biológico, se denominan reforzadores incondicionados, es decir, estímulos que refuerzan sin necesidad de haber sido previamente condicionados. También se les denomina reforzadores primarios o no aprendidos.
Otros estímulos que inicialmente no son reforzadores llegan a serlo debido a su emparejamiento o asociación con otros reforzadores y entonces se les denomina reforzadores condicionados, porque el proceso de condicionamiento ha sido necesario para su establecimiento.
