Cómo mejorar la coordinación tras diagnóstico de ataxia
Giovana Femat Roldán 14 de noviembre de 2024 Servicios

La ataxia constituye una alteración en la coordinación de los movimientos, resultado de una disfunción del cerebelo, sus conexiones, así como alteraciones en la médula espinal, nervios periféricos o una combinación de estas condiciones.
Las ataxias se clasifican en hereditarias, esporádicas y en adquiridas o secundarias, en las cuales los virus neurotrópicos constituyen los principales causantes.
Los pacientes con ataxia presentan disímiles afecciones que les impiden tener un estilo de vida normal. Las que más se evidencian son afecciones en:
- La coordinación
- En la motricidad, tanto fina como gruesa
- En el equilibrio, en la marcha y disturbios en el habla.
¿Cuál es la causa de la ataxia?
En muchos casos, la ataxia se produce por la pérdida de función en el cerebelo, puesto que éste es el encargado de coordinar los movimientos para que éstos puedan ser fluidos a la vez que precisos. También puede deberse a la presencia de alguna anomalía en las vías principales que se encargan de conducir los impulsos nerviosos hacia el interior del cerebelo y hacía el exterior de éste.
La presencia de genes anormales que provocan la aparición de la ataxia tiene algo en común, fabrican proteínas anormales que afectan a las células nerviosas del cerebelo y a la médula espinal, pero también pueden afectar a otras partes del cerebro. Estas células nerviosas que se ven dañadas comienzan a funcionar mal y terminan por degenerar. Teniendo en cuenta esto, a medida que la enfermedad avanza, los músculos responden cada vez menos a las órdenes del cerebro y por tanto y debido a ello el equilibrio y la coordinación se convierten en un gran problema.
Neurorrehabilitación de las ataxias cerebelosas
La rehabilitación neurológica constituye la intervención fundamental para reducir la discapacidad motora causada por las ataxias cerebelosas. Tal y como se registra en múltiples estudios realizados, la neurorrehabilitación mejora significativamente los principales signos clínicos entre los que se encuentran el equilibrio, la coordinación, la estabilidad postural y favorece, además, los mecanismos endógenos de la neuroprotección.
Las mejoras experimentadas en el comportamiento motor con la aplicación de estos programas terapéuticos se sustentan en la plasticidad del sistema nervioso central y a nivel del cerebelo en particular, en relación con sus funciones en el aprendizaje motor. Por otra parte, la práctica intensiva, produce niveles más altos de aprendizaje, una frecuencia e intensidad significativas permiten una mejor calidad de los feedbacks sensoriales y favorece la fijación del acto motor.

La neuroplasticidad está vinculada a enfermedades importantes que afectan el sistema nervioso como es el caso de las ataxias cerebelosas, donde los fenómenos neuroplásticos son responsables, en buena medida, de la recuperación de estos pacientes incluidos en los programas de neurorehabilitación. El cerebelo es efectivamente conocido por su participación en el control y regulación motora. Es una región en donde la plasticidad sináptica está presente en todo momento.
La fisioterapia para personas con disfunción cerebelosa produce mejoras en el comportamiento motor, independientemente de la etiología, aunque algunos estudios publican resultados menos favorables en pacientes con ataxias degenerativas debido a la progresión de la enfermedad.
Un tratamiento más específico para la marcha requiere de la compensación y el incremento de las capacidades físicas generales tales como fuerza, coordinación, equilibrio, que suelen estar deterioradas por el propio desuso y como una respuesta de la propia evolución de la enfermedad. De tal manera la marcha requiere de un mayor tiempo para su desarrollo y automatización debido a que la marcha humana es un proceso aprendido influenciado por numerosos factores medioambientales.
El comportamiento motor de los pacientes con ataxia cerebelosa se modifica significativamente con el empleo de la neurorrehabilitación, con registro de mejorías notables en los trastornos de la postura y la marcha, las funciones del movimiento y la capacidad de fuerza, lo que confirma la existencia de una relación significativa entre el incremento de la capacidad de fuerza y la disminución del nivel de severidad de la ataxia. El tratamiento de rehabilitación de los pacientes con ataxia cerebelosa requiere de un enfoque personalizado, multifactorial e intensivo para un abordaje adecuado y la compensación de la discapacidad motora y cognitiva que acarrean estos trastornos.
Asimismo, se ha demostrado que la neuroplasticidad constituye el fundamento biológico que sustenta la recuperación de estas funciones.
Tratamiento en la ataxia cerebelosa
El empleo de ejercicios de fortalecimiento muscular y de equilibrio mejoran a los sistemas músculo esquelético, propioceptivo, vestibular y visual, puesto que estos sistemas se consideran factores contribuyentes a las alteraciones posturales, la disminución en la fuerza muscular y el equilibrio con estos ejercicios los pacientes pueden adaptarse ante cambios rápidos de posición y disminuye el riesgo de caídas.
La ataxia como síntoma es sumamente resistente a los medicamentos. Los efectos del ejercicio han sido favorables, pero no existen programas de tratamiento estandarizados.
