¿Qué detecta un test de autismo y a qué edad se aplica?
Giovana Femat Roldán 7 de abril de 2025 Servicios

El autismo, también conocido como trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del desarrollo neurológico que afecta la manera en que una persona se comunica, se relaciona con los demás y se comporta. Aunque los signos pueden aparecer desde edades tempranas, muchas veces los padres, maestros o cuidadores no están seguros de cuándo es el momento adecuado para buscar una evaluación. Por ello, es importante ayudar a las familias y otros profesionales de la salud a identificar cuándo es necesario hacer una evaluación con un neuropsicólogo o neuropsicóloga para establecer un diagnóstico de autismo.
¿Cuál es la función de la neuropsicología en el contexto de autismo?
Neuropsicología es una rama de la psicología que estudia cómo el cerebro influye en el comportamiento, las emociones y el aprendizaje. Su trabajo es muy importante para entender cómo se desarrollan funciones como el lenguaje, la memoria, la atención y las habilidades sociales. Cuando se sospecha de autismo, este profesional de la salud puede aplicar diversas pruebas conocidas como “test de autismo” que proporciona información del desarrollo del niño o niña desde diferentes ángulos.
¿Qué señales pueden indicar la necesidad de una evaluación?
No todos los niños que tienen dificultades cognitivas presentan autismo. Sin embargo hay señales que pueden motivar a los padres o educadores a consultar con un especialista:
- Dificultades en la comunicación:
esto incluye retrasos en el lenguaje, uso limitado de palabras, dificultad para mantener una conversación o para comprender lo que otros dicen. Algunos no usan gestos como saludar o decir adiós, o repiten frases sin entender su significado (ecolalia).
- Interacción social limitada:
puede observarse poco interés en jugar con otros niños, dificultad para entender emociones ajenas, no responden por su nombre o evitan el contacto visual.
- Conductas repetitivas:
algunos niños repiten movimientos como aletear con las manos, girar sobre sí mismos o alinear objetos de forma obsesiva. También pueden mostrar resistencia a cambios en su rutina.
- Patrones de juego inusuales:
usar los juguetes siempre de la misma manera y sin propósito imaginativo, repetir una secuencia exacta de acciones con objetos o usar juguetes de forma mecánica, sin atribuirles características humanas o sociales.
Cuando estas conductas se presentan de forma frecuente y afectan la vida diaria de una persona de cualquier edad, es momento de considerar una evaluación.

¿Qué aspectos se evalúan en el test de autismo?
Las pruebas de autismo no son exámenes médicos como los de sangre o rayos x. Son herramientas que se aplican mediante observación, entrevistas con los padres y actividades con el niño o niña. Estas evaluaciones consideran muchas áreas importantes como:
- Capacidad de imitación:
Si el niño puede copiar gestos o acciones de los adultos.
- Respuesta emocional:
Cómo reacciona a las emociones de los demás o si muestra sus propios sentimientos.
- Lenguaje receptivo y expresivo:
El lenguaje receptivo es lo que el niño entiende; el expresivo, lo que puede decir.
- Capacidad de establecer contacto visual:
Una señal temprana de posible autismo es evitar mirar a los ojos.
Además, se evalúan otras áreas relacionadas:
- Problemas sensoriales.
Algunos niños con autismo reaccionan de forma intensa a sonidos luces, texturas o sabores.
- Habilidades motoras.
Se observa si el niño tiene torpeza al caminar, correr, agarrar objetos o escribir.
- Habilidades cognitivas.
Se refiere a cómo el niño piensa, resuelve problemas, recuerda y se adapta a situaciones nuevas.
¿Por qué es importante hacer una evaluación temprana?
Detectar el autismo de manera temprana permite comenzar intervenciones que apoyen el desarrollo de las habilidades de la persona. Aunque el autismo no es una enfermedad y por tanto, no requiere una cura, sí existen terapias efectivas que pueden favorecer la comunicación, la conducta y la interacción con otras personas. Cuanto antes se inicie el acompañamiento, mejores suelen ser los resultados a largo plazo.
Un diagnóstico no debe entenderse como una etiqueta, sino como una herramienta para comprender las necesidades específicas del desarrollo. También permite que la familia, el entorno educativo y los profesionales trabajen en conjunto para ofrecer un espacio más comprensivo, respetuoso e inclusivo.
Es recomendable consultar con un neuropsicólogo o neuropsicóloga cuando se observan varias de las señales descritas, especialmente si interfieren con el desarrollo social emocional o académico. Esta rama de la psicología puede confirmar o descartar el diagnóstico y también detectar otras condiciones que pueden presentarse junto al autismo como dificultades de atención o de aprendizaje.
No es necesario esperar a que la persona cumpla cierta edad. Si hay dudas desde los primeros años de vida, incluso antes de los 3 años ya es posible hacer una evaluación inicial mas no completa. Detectar oportunamente estas características puede marcar una diferencia significativa para promover una verdadera inclusión social.
