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Neuropsicología para la recuperación de daño cerebral

Giovana Femat Roldán 23 de septiembre de 2024 Servicios

Neuropsicología para la recuperación de daño cerebral

La rehabilitación neuropsicológica es la disciplina encargada de hacer frente a las alteraciones cognitivas, emocionales y cambios en el comportamiento que surgen como causa de un daño cerebral, este puede deberse a trauma craneoencefálico, hipoxia, accidente cerebrovascular o por tumores.

El daño cerebral adquirido (DCA) se refiere a una lesión en el cerebro que afecta a varios procesos cognitivos del ser humano; se puede deber a:

  • Traumatismo craneoencefálico
  • Accidente cerebro vascular isquémico o hemorrágico
  • Tumores cerebrales
  • Anoxia
  • Hipoxia
  • Encefalitis.

El daño cerebral adquirido ocasiona en el individuo alteraciones cognitivas, en el comportamiento, emocionales e incluso sociales y de orden académico y laboral.

El objetivo principal de la rehabilitación neuropsicológica es:

  • El incremento de la autonomía del paciente
  • El aumento de su calidad de vida
  • La disminución de la carga familiar.

Estos componentes se unifican para ayudar al paciente a retomar sus actividades cotidianas y de esta manera acercarlas a su anterior estilo de vida.

Fundamentos de la rehabilitación neuropsicológica

La neuroplasticidad, es el sustento biológico y científico de la rehabilitación neuropsicológica. Este concepto se define como la capacidad del cerebro para regenerarse y reorganizarse luego de una lesión cerebral o a causa de las experiencias del individuo con su medio. Esta concepción del sistema nervioso central sugiere, como una intervención de neurorrehabilitación puede generar modificaciones anatómicas y funcionales en el cerebro.

El sistema nervioso central tiene mecanismos inherentes de neuroplasticidad y cuando se presenta un daño cerebral se genera en los primeros meses de la lesión un proceso de recuperación espontánea.                            

Rehabilitación neuropsicológica

En la rehabilitación neuropsicológica se han implementado herramientas de intervención dirigidas al:

  • Uso de autoinstrucciones
  • Autorregulación
  • Autoevaluación
  • La supervisión de la conducta.

En el entrenamiento de estas funciones inicialmente se considera el entrenamiento de la autoconciencia y automonitoreo para que el paciente logre controlar las conductas emitidas en los escenarios con los que tiene contacto. 

Durante la rehabilitación neuropsicológica, un aspecto a resaltar dentro de las estrategias de intervención es la planeación de actividades. El paciente debe realizar una lista para que las ejecute durante el día o en la semana, estipulando en un cronograma el tiempo de dedicación a cada una de mayor a menor importancia, con el objetivo de reducir los olvidos que generan las dificultades en la programación.

En estas intervenciones por lo general se tiene en cuenta el tiempo y la duración, puesto que a estos también se les atribuye el éxito de la recuperación. En este caso no se encuentra una fecha concreta de tiempo, sin embargo, según sus adherencias al tratamiento, cada intervención sostiene una serie de fases y por supuesto de tiempo para su aplicación, refieren que son necesarias por lo menos 12 sesiones para efectuar un adecuado tratamiento, lo que implica que en aproximadamente dos meses el paciente habrá recuperado sus funciones.

Rehabilitación en fase aguda y crónica

La rehabilitación neuropsicológica se ocupa de estos pacientes en la mayoría de los casos por consulta externa y, en ocasiones, mediante visitas domiciliarias. En este período, probablemente ya han sucedido los síntomas confusionales y neuropsiquiátricos relacionados con la amnesia postraumática, propia de la fase aguda de la lesión cerebral, ya que el paciente se interviene en el periodo subagudo.

La rehabilitación neuropsicológica en fase subaguda y crónica se realiza de una a cinco sesiones por semana y se emplean como mecanismos de tratamiento:

  • La restauración, definida como la recuperación de la función a través de su ejercitación directa
  • La sustitución, que consiste en la asimilación de la función deteriorada por otra preservada y el uso de estrategias internas;
  • El empleo de elementos externos y cambios ambientales que subsanen la capacidad cognitiva afectada, lo que se conoce como compensación.                           

¿En qué patologías se debe de recibir este tratamiento?

La neurorrehabilitación se realiza en todas las patologías que supongan una pérdida o disminución de una función neurológica.

Sobre esa base, podemos diferenciar el tratamiento neurorrehabilitador en dos grandes bloques, en función de su objetivo:

  • Con objetivo enlentecedor:

Aquellas en las que se espera, como consecuencia de la progresión de su enfermedad, una pérdida progresiva más o menos rápida de las funciones neurológicas. En este apartado se encuentran las demencias, la Enfermedad de Parkinson, la Esclerosis lateral amiotrófica, la Esclerosis Múltiple o ciertos tumores cerebrales.

  • Con objetivo reparador:

Pacientes en los que ya no se esperan más pérdidas de la función neurológica. Se encuentran aquí los ictus, traumatismos, ciertos tumores cerebrales. 

¿Qué secuelas de daño cerebral se tratan con neuropsicología?

Las secuelas de daño cerebral que se tratan con neuropsicología abarcan una amplia gama de alteraciones cognitivas, emocionales y conductuales. Estas secuelas pueden aparecer tras eventos como accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, tumores cerebrales, infecciones o enfermedades neurodegenerativas. A continuación, se destacan las principales secuelas que pueden beneficiarse del abordaje neuropsicológico:

1. Alteraciones cognitivas

  • Trastornos de la memoria:

Las dificultades para recordar eventos recientes, información adquirida antes de la lesión o la incapacidad de generar nuevos recuerdos son comunes. La neuropsicología puede ayudar a mejorar la memoria a través de ejercicios de rehabilitación cognitiva.

  • Déficits en la atención:

La incapacidad de concentrarse, mantener la atención durante períodos prolongados o alternar el foco atencional son secuelas comunes. Las terapias neuropsicológicas pueden trabajar en la mejora de la atención sostenida y selectiva.

  • Problemas en la función ejecutiva:

Estas funciones incluyen la planificación, toma de decisiones, inhibición de respuestas impulsivas y flexibilidad cognitiva. Tras un daño cerebral, los pacientes pueden experimentar dificultades para organizar su comportamiento y llevar a cabo tareas complejas.

  • Alteraciones del lenguaje (afasias):

Los problemas para hablar, comprender, leer o escribir pueden ser secuelas de daño cerebral. El tratamiento neuropsicológico incluye la rehabilitación del lenguaje a través de ejercicios específicos.

  • Déficits en habilidades visoespaciales:

Los pacientes pueden tener dificultades para reconocer objetos, orientarse en el espacio o realizar tareas que requieren percepción espacial. Estos déficits se tratan mediante terapias que mejoran la capacidad de visualización y orientación.

2. Trastornos emocionales

  • Depresión y ansiedad:

Tras un daño cerebral, muchos pacientes experimentan cambios emocionales que pueden derivar en depresión o ansiedad. La neuropsicología trabaja en la regulación emocional y ofrece estrategias para lidiar con estas alteraciones.

  • Labilidad emocional:

Algunos pacientes presentan respuestas emocionales desproporcionadas, cambios repentinos de humor o dificultad para controlar las emociones. Las técnicas neuropsicológicas ayudan a moderar estas respuestas y mejorar la estabilidad emocional.

  • Apatía o desmotivación:

Puede aparecer una falta de interés por las actividades diarias o una disminución en la iniciativa. La intervención neuropsicológica busca reactivar la motivación a través de estrategias conductuales y cognitivas.

3. Cambios en el comportamiento

  • Agresividad o irritabilidad:

El daño cerebral puede alterar el control de los impulsos, llevando a comportamientos agresivos o irritables. La neuropsicología trabaja en la regulación de estas respuestas mediante técnicas de autocontrol y manejo del comportamiento.

  • Conducta desinhibida:

Algunos pacientes pierden el filtro social o la capacidad de inhibir comportamientos inapropiados. La intervención se centra en restaurar el autocontrol y mejorar las habilidades sociales.

  • Fatiga cognitiva:

La sensación de agotamiento mental tras realizar actividades cognitivas puede ser debilitante. Los neuropsicólogos ayudan a los pacientes a gestionar la fatiga y mejorar su resistencia cognitiva.

4. Trastornos perceptivos

  • Agnosias:

Los pacientes pueden perder la capacidad de reconocer objetos, sonidos o rostros (por ejemplo, agnosia visual o auditiva). La neuropsicología se enfoca en ejercicios de rehabilitación para mejorar estas funciones perceptivas.