Haz tu cita llamando al             8120892244

Abordaje neuropsicológico de la Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es una entidad neurodegenerativa que se caracteriza por temblor de reposo, rigidez, bradicinesia e inestabilidad postural como signos cardinales motores de la enfermedad, pero, además de estas dificultades motoras, los pacientes presentan alteraciones neuropsicológicas que en algunos casos pueden ser compatibles con el desarrollo de una demencia. 

Los síntomas cognitivos en la enfermedad de Parkinson pueden abarcar:

  • Compromiso en las funciones ejecutivas
  • Habilidades visuoespaciales
  • Algunas modalidades de memoria y lenguaje
  • Alteraciones de la atención
  • Enlentecimiento cognitivo.

Estos déficits, en comorbilidad con otros síntomas no motores como depresión, ansiedad y apatía, hacen suponer una mayor vulnerabilidad para el desarrollo de una demencia.

¿Cuáles son los factores de riesgo para desarrollar demencia o deterioro cognitivo?

La enfermedad de Parkinson (EP) es una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente la motricidad de quienes la padecen. No obstante, a medida que la enfermedad progresa, hasta el 80% de los pacientes pueden desarrollar demencia asociada a la enfermedad de Parkinson (PDD, por sus siglas en inglés). Esta demencia se caracteriza por síntomas cognitivos, neuropsiquiátricos y motores, lo que añade un nivel de complejidad al cuidado del paciente.

A continuación, se detallan algunos de los factores de riesgo para desarrollar demencia o deterioro cognitivo en pacientes con enfermedad de Parkinson:

  • Edad avanzada: A medida que una persona envejece, el riesgo de desarrollar PDD aumenta. La edad es uno de los principales factores de riesgo y es, lamentablemente, inmodificable.
  • Género: Estudios han mostrado que los hombres tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar PDD que las mujeres.
  • Gravedad de los síntomas motores: Los pacientes con síntomas motores más severos o con una progresión rápida de estos síntomas suelen tener un riesgo mayor de desarrollar deterioro cognitivo.
  • Presencia de síntomas neuropsiquiátricos: Síntomas como la alucinación, la depresión o la ansiedad en las primeras etapas de la enfermedad pueden ser indicadores de un riesgo elevado de demencia en el futuro.
  • Duración de la enfermedad: Un mayor tiempo desde el diagnóstico de EP puede aumentar el riesgo de PDD.
  • Factores genéticos: Aunque la investigación aún está en curso, ciertos genes y variantes genéticas podrían estar relacionados con un mayor riesgo de PDD.
  • Comorbilidades: La presencia de otras enfermedades o condiciones, como la apnea del sueño, la hipertensión o la diabetes, puede incrementar el riesgo.
  • Trastornos del sueño REM: Estos trastornos, donde una persona actúa sus sueños, a menudo preceden a la enfermedad de Parkinson y pueden indicar un mayor riesgo de deterioro cognitivo.

Para aquel que busca información sobre este tema, es fundamental comprender que cada paciente es único y que los factores mencionados son de riesgo, pero no garantizan el desarrollo de demencia. Es esencial mantener una comunicación abierta con los especialistas, como los que se encuentran en la clínica Neurocenter, para recibir el apoyo, el diagnóstico y el tratamiento adecuado. La detección temprana y la intervención pueden desempeñar un papel crucial en el manejo y la calidad de vida del paciente.

¿Cuál es la prevalencia del deterioro cognitivo en la enfermedad de parkinson?

  • La prevalencia del deterioro cognitivo leve en la enfermedad de Parkinson es de hasta un 55 % y puede presentarse desde etapas tempranas.
  • Los cambios cognitivos más comúnmente observados se presentan en funciones ejecutivas, atención, memoria y habilidades visuo-espaciales.
  • Esta enfermedad representa el segundo trastorno neurodegenerativo por su frecuencia, situándose por detrás de la enfermedad de Alzheimer.
  • Está extendida por todo el mundo y afecta tanto al sexo masculino como al femenino, afectando entre un 1 % a un 2 % de la población sobre 60 años o de un 0,5 % a un 5 % de la población mayor de 65 años.
  • La enfermedad puede presentarse desde los 40 años y su incidencia va aumentando con la edad, especialmente en los varones.
  • La enfermedad de Parkinson aumenta su gravedad con el tiempo, como consecuencia de la destrucción progresiva, por causas que todavía se desconocen, de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra.

¿Qué dominios cognitivos se ven afectados con mayor frecuencia en la enfermedad de parkinson?

Respecto a la atención y funciones ejecutivas, es frecuente encontrar bajo nivel de rendimiento en:

  • Tareas que exigen organización
  • Velocidad de procesamiento
  • Planeación y resolución de problemas de lógica formal. 

En cuanto a las habilidades mnésicas, predominan:

  • Los trastornos de memoria inmediata
  • Suele verse afectada la memoria episódica (verbal y visual)
  • La evocación libre diferida (secundario a la disfunción ejecutiva). 

Es posible observar una disminución en el rendimiento en tareas que implican reconocimiento de rostros con una relativa preservación de funciones de aprendizaje asociativo visual.

El deterioro visuoespacial y visoperceptual puede ser atribuido a cambios estructurales en los lóbulos temporo-parietales y daños en la sustancia gris neocortical frontal, que podrían explicarse por la disfunción de los circuitos córticoestriatales que implican al córtex prefrontal.

Con respecto al lenguaje, el paciente con enfermedad de Parkinson en fase de deterioro cognitivo leve puede presentar baja fluidez verbal, posiblemente secundaria a la disfunción ejecutiva.

¿Qué intervención existe para la afectación cognitiva en parkinson?

La evaluación neuropsicológica  es una herramienta extremadamente útil para la valoración cognitiva en la enfermedad de parkinson, dicha evaluación debe incluir pruebas sensibles a la disfunción frontosubcortical, para una mejor aproximación diagnóstica al deterioro cognitivo leve en enfermedad de Parkinson.

La valoración neuropsicológica enfocada en detectar signos y síntomas predictores del inicio de una demencia en enfermedad de Parkinson es una herramienta fundamental, y para esto se incluye la evaluación de los cambios conductuales más frecuentemente encontrados. Entre ellos:

  • Las alucinaciones (visuales o auditivas, presentes entre el 25 – 65 % de casos)
  • Las delusiones (presentes entre el 25-30 %)
  • La depresión severa (13-58 %)
  • Los trastornos de ansiedad (30- 49 %)
  • La apatía (23-54 %).

La escala de evaluación de la enfermedad de parkinson (UPDRS) es más completa que la escala de Hoehn y de Yahr. Toma en cuenta la alteración para la realización de las actividades diarias, el comportamiento, el humor, las complicaciones cognoscitivos y los efectos del tratamiento respecto de las alteraciones motoras.

Es importante que los pacientes realicen ejercicio de manos, pero más importante es que un logopeda  trabaja con el paciente el máximo tiempo posible, pues debe corregir:

  • La disfagia
  • El manejo de objetos
  • La hipofonía
  • La ansiedad
  • La micrografía
  •  y demás aspectos del lenguaje que solo este profesional puede hacer.

Si con el tratamiento farmacológico se consigue que los pacientes mejoren en cuanto a los síntomas motores se refiere, no sucede lo mismo con el equilibrio, pues este va empeorando a lo largo del transcurso de la enfermedad.

De hecho, se han llevado a cabo varios estudios que demostraron que no se experimentan cambios en el equilibrio global en pacientes con enfermedad de Parkinson en relación con la administración del tratamiento farmacológico por lo cual requieren terapia de neurorehabilitación física.

¿Qué papel juega la estimulación magnética transcraneal en la neurorehabilitación en la enfermedad de parkinson?

La estimulación magnética transcraneal es una técnica basada en la estimulación del cerebro mediante pulsos magnéticos generados por un dispositivo. Las evidencias demuestran que mejora la función de las extremidades superiores a corto plazo, y la marcha y los síntomas motores generales de la enfermedad de Parkinson a corto y largo plazo.

No obstante, son necesarios más estudios de investigación que permitan desarrollar protocolos terapéuticos óptimos para la aplicación de esta técnica.

Teléfono
81 2089 2244
ó
ó
También puedes enviarnos un mensaje por WhatsaApp para agendar tu cita.

Descubre nuestros artículos más recientes