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Diferencias entre deterioro cognitivo y demencia

El envejecimiento de la población es una tendencia global que ha llevado a un aumento en las preocupaciones relacionadas con la salud cognitiva. Dos términos que a menudo se utilizan de manera intercambiable pero que tienen significados distintos son el «deterioro cognitivo» y la «demencia«.

Aunque ambos están relacionados con el deterioro del funcionamiento cerebral y la capacidad mental, es fundamental comprender las diferencias entre ellos para una comprensión precisa y un manejo adecuado.

¿Qué es el deterioro cognitivo?

El deterioro cognitivo es un término amplio que se refiere a los cambios en la función cognitiva que se producen con el envejecimiento normal, como:

  • La memoria
  • La atención
  • El lenguaje
  • El juicio
  • El cálculo
  • La capacidad para resolver problemas

A medida que las personas envejecen, es natural que experimenten ciertos niveles de declive en sus habilidades cognitivas. Estos cambios suelen ser sutiles y no afectan significativamente la vida diaria ni la independencia.

El deterioro cognitivo leve (DCL) es una etapa intermedia entre el envejecimiento normal y la demencia. Las personas con DCL pueden experimentar dificultades cognitivas más notables que las relacionadas con el envejecimiento normal, pero estas dificultades no interfieren de manera significativa en sus actividades diarias ni en su funcionamiento general.

¿Qué es la demencia?

La demencia, por otro lado, es un trastorno más grave que afecta múltiples aspectos del funcionamiento cognitivo y de la vida diaria de una persona. Se caracteriza por:

  • La pérdida progresiva y significativa de la memoria
  • El razonamiento
  • La orientación
  • La capacidad para comunicarse
  • El juicio
  • La capacidad para llevar a cabo actividades cotidianas.

La demencia no es una parte normal del envejecimiento, ésta ya es considerada una enfermedad neurodegenerativa.

Existen varios tipos de demencia, cada uno con características únicas y causas subyacentes:

  • La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia, caracterizada por la acumulación de placas de proteína beta-amiloide en el cerebro, lo que lleva a la pérdida progresiva de la memoria y las habilidades cognitivas.
  • La demencia vascular se origina por problemas en el suministro sanguíneo al cerebro, causando daños en las áreas afectadas y dando lugar a síntomas cognitivos.
  • La demencia con cuerpos de Lewy se destaca por la presencia de agregados anormales de proteínas en las células cerebrales, lo que provoca fluctuaciones en la cognición, alucinaciones y problemas motores.
  • La demencia frontotemporal afecta principalmente las áreas frontal y temporal del cerebro, dando lugar a cambios en la personalidad, comportamientos impulsivos y problemas en el lenguaje. Cada tipo de demencia se asocia con diferentes patrones de síntomas y diferente evolución ya que son diferentes cosas las que ocasionan la demencia.

Principales diferencias entre el deterioro cognitivo y la demencia

  • Gravedad de los síntomas:

Mientras que el deterioro cognitivo puede implicar cambios sutiles en la función mental que no interfieren en gran medida con la vida diaria, la demencia se caracteriza por cambios más graves y progresivos que tienen un impacto significativo en la capacidad de una persona para llevar a cabo actividades cotidianas.

  • Independencia:

Las personas con deterioro cognitivo leve a menudo pueden mantener su independencia y funcionar de manera relativamente normal en la mayoría de las actividades. En cambio, las personas con demencia pueden requerir cada vez más asistencia en las actividades diarias a medida que la enfermedad progresa.

  • Causa subyacente:

El deterioro cognitivo puede ser parte del proceso natural de envejecimiento hasta cierto punto, mientras que la demencia es una enfermedad neurodegenerativa que puede presentarse de forma espontánea pudiendo o no tener relación con antecedentes familiares como es el caso de la enfermedad de Alzheimer o demencia frontotemporal, mientras que en otros caso puede ser secundaria a otro trastorno como la demencia vascular (por infartos previos) o la demencia por enfermedad de Parkinson (cuando está muy avanzada)

  • Progresión:

El deterioro cognitivo leve puede permanecer estable en algunas personas y no necesariamente progresar a una demencia. Por otro lado, la demencia es progresiva en su naturaleza, empeorando con el tiempo.

  • Diagnóstico:

El diagnóstico de deterioro cognitivo leve y demencia se basa en la evaluación clínica de un profesional de la salud, pero los criterios específicos para el diagnóstico de cada tipo de demencia varían.

La principal diferencia entre el deterioro cognitivo leve y la demencia es la severidad, en donde la demencia ya implica con importante deterioro en las actividades de la vida diaria. Es importante saber diferenciarlas ya que tienen implicaciones significativas para el tratamiento, el manejo y el apoyo de las personas afectadas.

Si bien el deterioro cognitivo es parte del proceso de envejecimiento normal y generalmente no causa un deterioro grave en la calidad de vida, la demencia requiere una atención más intensiva y un enfoque multidisciplinario para brindar la mejor calidad de vida posible a los afectados y sus cuidadores.

¿Reciben el mismo tratamiento?

El tratamiento para el deterioro cognitivo y la demencia varía según la causa subyacente de los síntomas y la gravedad de la condición.

Deterioro cognitivo leve (DCL):

No existe un tratamiento estándar para el DCL, y la estrategia de manejo a menudo se centra en tratar y manejar cualquier condición médica subyacente que pueda estar contribuyendo al deterioro cognitivo. Esto puede incluir el manejo de condiciones crónicas como la diabetes o enfermedades del corazón, así como cambios en el estilo de vida para mejorar la salud cerebral, como una dieta saludable, ejercicio regular, y mantenerse mentalmente activo y socialmente comprometido.

Demencia:

El tratamiento para la demencia depende de la causa subyacente. Por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer se puede tratar con ciertos medicamentos que pueden ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad y mejorar los síntomas, aunque no hay una cura. Además, los cambios en el estilo de vida, la terapia cognitivo-conductual y la terapia ocupacional pueden ser útiles para manejar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Es importante destacar que tanto para el deterioro cognitivo como para la demencia, la detección y el tratamiento tempranos son fundamentales para gestionar la condición de manera efectiva. Además, estos tratamientos suelen ir acompañados de un apoyo adecuado a los cuidadores y familiares de las personas con estas afecciones, ya que estas enfermedades pueden ser desafiantes tanto para los pacientes como para quienes les rodean.

Si tienes preocupaciones sobre tu salud cognitiva o la de un ser querido, lo mejor es hablar con un profesional de la salud que pueda proporcionarte orientación y tratamiento personalizado.

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