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¿Cómo se puede tratar la demencia?

La demencia se define como un síndrome orgánico caracterizado por una disminución adquirida, gradual, progresiva y persistente de varias de las funciones intelectuales: memoria, orientación, lenguaje, pensamiento abstracto y capacidad de juicio, sin alteración del nivel de conciencia. Estos déficits interfieren con las funciones sociales y ocupacionales del paciente. Otro tipo de definiciones son:

  • Alteración de la memoria asociada a la edad. Se trata de una pérdida aislada de memoria en una persona mayor de 50 años, pero con normalidad en los tests diagnósticos.
  • Deterioro cognitivo asociado a la edad. Se denominan así los defectos de memoria asociados a una o más disfunciones de carácter leve en las siguientes áreas cognitivas: concentración, pensamiento, lenguaje y función visuespacial. 

¿Cómo trata un neuropsicólogo la demencia?

El neuropsicólogo desempeña un papel fundamental en la evaluación, el diagnóstico y el tratamiento de la demencia. A continuación, se detallan las funciones y enfoques que adopta:

  • Evaluación Neuropsicológica:

Esta evaluación proporciona una comprensión detallada del perfil cognitivo del paciente. A través de pruebas estandarizadas, el neuropsicólogo evalúa diferentes dominios cognitivos como la memoria, la atención, las funciones ejecutivas, el lenguaje, la habilidad visoespacial y otras áreas.

  • Diagnóstico Diferencial:

A partir de los resultados de la evaluación, el neuropsicólogo puede ayudar a determinar si los síntomas son consistentes con un tipo específico de demencia, como la enfermedad de Alzheimer, demencia vascular, entre otras, o si podrían ser el resultado de otro problema médico o psiquiátrico.

  • Intervenciones de Rehabilitación Cognitiva:

Estas intervenciones buscan maximizar la funcionalidad y la independencia del paciente, enseñándole estrategias para compensar las áreas de déficit cognitivo. Puede incluir entrenamientos de memoria, ejercicios de atención, entre otros.

  • Educación y Asesoramiento:

Proporcionar a la persona y a su familia información sobre la naturaleza de la demencia, las expectativas de progresión y las estrategias de manejo es esencial. Entender lo que está ocurriendo puede reducir la ansiedad y ayudar a las familias a tomar decisiones informadas.

  • Apoyo Emocional:

Reconocer y abordar el impacto emocional de la demencia es crucial. La intervención puede incluir terapia individualizada para el paciente o terapia familiar para abordar problemas emocionales y conductuales.

  • Coordinación con Otros Profesionales:

La demencia a menudo requiere un enfoque multidisciplinario. El neuropsicólogo puede trabajar en conjunto con neurólogos, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, trabajadores sociales, entre otros, para garantizar un cuidado integral.

  • Estrategias Personalizadas:

Dependiendo de la fase y tipo de demencia, el neuropsicólogo desarrolla un plan de intervención a medida, teniendo en cuenta las necesidades y capacidades únicas de cada individuo.

A quienes se acercan a Neurocenter buscando información confiable, es vital entender que la demencia no sólo afecta al individuo, sino también a quienes lo rodean. La intervención de un neuropsicólogo puede iluminar el camino, brindando herramientas y apoyo para navegar este desafío con dignidad y esperanza. La jornada con la demencia puede ser complicada, pero no es un camino que se deba recorrer solo. Con la ayuda adecuada, se pueden encontrar momentos de claridad y conexión en medio de la tormenta.

Clasificación dentro de la demencia

Demencia Degenerativa:

  • Enfermedad de Alzheimer

Es la causa más frecuente de demencia. Su prevalencia varía según las áreas geográficas estudiadas, diversos factores aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad. Entre ellos destacan los antecedentes personales de traumatismo craneoencefálico, síndrome de Down, bajo nivel educativo y enfermedad arteriosclerótica intensa. Especial relevancia está adquiriendo en los últimos años la posibilidad de la predisposición genética.

Habitualmente, el comienzo es insidioso, prolongándose durante meses e incluso años. El síntoma inicial suele ser la pérdida de memoria, añadiéndose desorientación temporospacial, alteraciones del lenguaje, alteraciones en la capacidad de juicio, en la capacidad de reconocimiento, en la ejecución de tareas y cambios en el carácter.

  • Demencia por cuerpos de Lewy

Constituye el 15% de las demencias. Su etiología es desconocida, y aparece con más frecuencia en varones.

Anatomopatológicamente, los cuerpos de Lewy son inclusiones intraneuronales concéntricas eosinofílicas en la sustancia negra, similares a las lesiones que aparecen en la enfermedad de Parkinson.

El deterioro cognitivo de estos pacientes tiene característicamente fluctuaciones, apareciendo precozmente alucinaciones visuales bien elaboradas, signos de parkinsonismo y exagerada sensibilidad a los neurolépticos.

  • Enfermedad de Pick

Se puede presentar a cualquier edad, aunque, en general, aparece por encima de los 40 años. En fases iniciales se preservan relativamente la memoria y la orientación, predominando los síntomas afectivos y los cambios de la conducta.

También son frecuentes los signos y síntomas de deterioro del lóbulo frontal, como alteración del juicio y la personalidad, desinhibición, mutismo o reducción del lenguaje con ecolalia, apatía, falta de flexibilidad mental y cambios en la conducta oroalimentaria. El curso es rápidamente progresivo, transcurriendo de 2 a 5 años desde el inicio de la sintomatología hasta el fallecimiento. 

Demencias vasculares:

  • Demencia multiinfarto

Puede producirse tras un infarto cerebral extenso o tras un infarto que afecte áreas cognitivas. Suele presentar focalidad neurológica (relacionada con la localización de la lesión) y una evolución generalmente fluctuante. Estas características, junto a su inicio normalmente agudo, y a los antecedentes personales de ictus, facilitan el diagnóstico diferencial con la enfermedad de Alzheimer.

Demencias asociadas a agentes infecciosos:

  • Complejo demencia-sida (CDS)

Aparece entre un 15 y un 30% de los pacientes diagnosticados de sida. Inicialmente, se manifiesta con un cuadro de escasa expresividad clínica y síntomas inespecíficos como apatía, pérdida de la capacidad de concentración o depresión.

¿Cómo se diagnóstica la Demencia?

El diagnóstico de demencia es fundamentalmente clínico. Por este motivo, conviene realizar una valoración integral del paciente en una consulta programada con un neuropsicólogo. Se requiere conocer información de antecedentes familiares, antecedentes personales. Realizar una adecuada anamnesis que es parte de la historia clínica fundamental para valorar alguna deficiencia existente.

Una exploración física completa que incluya talla, peso, coloración de piel y mucosas, temperatura, palpación tiroidea, presión arterial, frecuencia cardíaca, auscultación cardíaca y carotídea, exploración abdominal y pulsos periféricos.

Tratamiento sintomático

La pérdida de memoria, hoy por hoy, no tiene tratamiento definitivo aunque sí pueden ser útiles medidas no farmacológicas como la organización del entorno, la utilización de reglas mnemotécnicas y el uso de soportes externos.

Los nuevos antipsicóticos (risperidona y olanzapina) se presentan como una buena alternativa, aunque aún no hay estudios suficientes que permitan recomendar su uso generalizado en los sujetos con demencia. Las benzodiacepinas, sobre todo las de vida media larga, no son recomendables ya que suelen incrementar el grado de confusión nocturna.

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