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¿Pueden los adultos desarrollar déficit de atención?

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es la patología neuropsiquiátrica crónica más prevalente en pediatría. Se define como un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por:

  • Manifestaciones persistentes de inatención
  • Hiperactividad e impulsividad que no corresponden al nivel de desarrollo de las personas
  • Una persistencia de por lo menos seis meses, con un deterioro clínicamente significativo en al menos dos áreas de su vida (casa, escuela, trabajo, relaciones sociales, etc.), lo que impacta en el funcionamiento psicosocial.

Su prevalencia en niños es del 4-12 %; de estos, dos tercios continuarán con sintomatología en la edad adulta.

¿Cuáles son las causas?

Estudios señalan esta fuerte contribución genética en los padres con antecedentes de TDAH, que tienen un riesgo de más del 57% de tener descendencia con este trastorno.

También se han realizado investigaciones que consideran distintos factores ambientales pre, peri y posnatales, de los cuales los más consistentes son:

  • Bajo peso/prematuridad al nacer
  • Exposición a cigarrillo y alcohol durante el embarazo
  • Adversidad psicosocial.

No sólo se explica por la suma de factores, sino que debe estudiarse la interacción de estos factores genéticos, bioquímicos, ambientales, geográficos, etc., que generan elementos emergentes y en los que hay procesos epigenéticos que actúan como mediadores entre el medio ambiente al que se ve expuesta una persona y la información contenida en sus genes.

La neuropsicología del trastorno de déficit de atención e hiperactividad

Se ha descrito que existe evidencia del retraso en maduración cerebral en los niños y adultos con TDAH a nivel de las conexiones frontoestriatal, frontocerebelosa y frontoparietotemporal.

Otros estudios han reportado una reducción de la materia gris en adultos con TDAH en la infancia, refiriendo que las regiones más afectadas son las asociadas a las funciones de control atencional, regulación emocional y motivación.

Dentro de la neuropsicología tenemos una clínica importante en las personas que lo padecen, los síntomas característicos de TDAH en adultos e infantes se mencionan:

  • La impaciencia ante la espera
  • Impulsividad en la toma de decisiones
  • Fácil distracción con pensamientos irrelevantes
  • Fallas en la memoria
  • Dificultad para mantenerse alerta o despierto en situaciones aburridas y para recordar sucesos de la infancia
  • Problemas para iniciar proyectos o tareas
  • No leer o escuchar atentamente las instrucciones.
  • Los adultos con TDAH presentan mayor riesgo de labilidad emocional
  • Depresión
  • Trastorno de ansiedad generalizada
  • Trastorno de estrés postraumático
  • Fobias específicas
  • Trastornos de personalidad
  • Abuso de alcohol y sustancias
  • Trastorno bipolar
  • Trastornos de conducta.

¿Cómo se diagnostica el Trastorno de déficit de atención?

El diagnóstico de TDAH se basa en los criterios indicados en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, y CIE-10. Ambos contemplan el diagnóstico en edad adulta, siendo los mismos criterios diagnósticos.

Como tal, no existe ningún marcador biológico o prueba/test patognomónico de TDAH. El diagnóstico de TDAH se basa en una historia clínica detallada buscando evidencias para su diagnóstico, indagando en el paciente y su entorno. Para realizar una correcta evaluación del TDAH en el adulto se deben responder cuatro preguntas esenciales.    

  •  En primer lugar, el TDAH no empieza en edades adultas, sino que es un trastorno evolutivo desde la infancia; por ello es requisito indispensable para realizar el diagnóstico que el paciente tenga una historia clara de síntomas desde su infancia.  
  • La segunda cuestión es aclarar la existencia de relación entre los síntomas de TDAH actuales y un deterioro significativo y consistente en diferentes ámbitos, para ello recabaremos información del paciente y personas de su entorno (familiar directo). 
  • En tercer lugar, hay que evaluar si los síntomas que presenta el paciente no se explican mejor por la presencia de otro trastorno psiquiátrico o médico. Y, finalmente, hay que evaluar la existencia de otros trastornos comórbidos con el propio TDAH. 

Con ayuda de múltiples instrumentos de evaluación del TDAH en adultos y niños que pueden ayudarnos en el diagnóstico: entrevistas semiestructuradas, escalas autoadministradas por el observador (familia, conviviente) y por el propio paciente. Dentro de las entrevistas semiestructuradas y escalas destaca para la evaluación retrospectiva del paciente el Wender Utah Rating Scale (WURS) y el ADHD Symptom Rating Scale. 

Las características de los pacientes diagnosticados de TDAH influyen notablemente a lo largo de su vida, tanto en el ámbito social y familiar, como profesional. Diversos estudios han demostrado que estos pacientes logran una menor formación académica, aun teniendo niveles de inteligencia similares al resto de la población.

Tratamiento más utilizado en el TDA

El modelo de tratamiento multimodal es efectivo para el TDAH en las distintas etapas del ciclo vital, que consiste en la prescripción farmacológica, e intervención psicosocial.

En los adultos, el tratamiento psicofarmacológico indicado son los estimulantes que inhiben la recaptura de dopamina (de acción corta, media y larga) y los no estimulantes que inhiben la recaptura selectiva de noradrenalina (atomoxetina).

La intervención no farmacológica incluye la psicoeducación como un factor importante para el paciente y su familia, lo que facilita la adherencia al tratamiento, considerándose también psicoterapia individual y grupal, las intervenciones psicosociales, aprendizaje de habilidades sociales y estrategias cognitivas.

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