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¿A qué se refiere el término neurocognitivo?

Los trastornos neurocognitivos son aquellos que afectan las funciones mentales superiores como la atención, el cálculo, el aprendizaje, la abstracción, la toma de decisiones, el habla, el lenguaje, y la memoria.

El trastorno neurocognitivo mayor se diferencia del trastorno neurocognitivo menor porque en el primero las dificultades cognitivas alteran la capacidad de la persona para llevar a cabo actividades de la vida diaria. El TNCM puede ser clasificado en: 

  • Leve, si presenta dificultades en las actividades instrumentales de la vida diaria (comprar, hablar por teléfono, tomar un bus, cocinar, etc.)
  •  Moderado, cuando ocurren alteraciones en las actividades básicas de la vida diaria (alimentarse, vestirse, bañarse, caminar, control de esfínteres, etc.),
  •  Grave, cuando la persona es totalmente dependiente de otros para la ejecución de actividades básicas de la vida diaria.

El Trastorno neurocognitivo mayor es la nueva denominación con que la quinta versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), ha sustituido o reemplazado al término demencia utilizado previamente.

¿Quién puede tener algún trastorno neurocognitivo?

La población que más presenta este trastorno son las personas mayores de 60 años.El deterioro de la cognición y las concomitantes alteraciones funcionales y conductuales hacen que pacientes de este tipo sean cada vez más dependientes de los cuidadores en un proceso cuyo impacto en la familia y en su entorno social y laboral es intensamente negativo.

La prevalencia de demencia antes de los 65 años es de entre 2 a 10%, pero ella se duplica con cada intervalo de 5 años después de los 65 años de edad En 2011 se calculó que, a nivel mundial, 35 millones de personas padecían de trastorno neurocognitivo mayor y diversos estudios epidemiológicos indican que la cifra se duplicará cada 20 años.

¿Cuales son los síntomas de el TNCM? 

Los síntomas implican alteraciones progresivas de la memoria, el pensamiento y el comportamiento, que afectan negativamente a la capacidad de la persona para funcionar y llevar a cabo actividades cotidianas. Aparte del deterioro de la memoria y una alteración del pensamiento, los síntomas más comunes incluyen problemas emocionales, dificultades con el lenguaje y disminución de la motivación.

Los síntomas pueden describirse como ocurriendo en un continuo a lo largo de varias etapas.Los síntomas conductuales pueden incluir agitación, inquietud, comportamiento inapropiado, desinhibición sexual y agresividad, que puede ser verbal o física. Los síntomas psicológicos pueden incluir depresión, alucinaciones (con mayor frecuencia visuales),​ y delirios, apatía y ansiedad. Las áreas más comúnmente afectadas incluyen memoria, función visuoespacial que afecta a la percepción y orientación, lenguaje, atención y resolución de problemas. La velocidad a la que progresan los síntomas se produce en un continuo de varias etapas, y varían según los subtipos de demencia.

El Mini Mental Status Examination (MMSE) es el más ampliamente estudiado, un puntaje menor a 24 es sugestivo de demencia; se reconoce que los valores pueden ser influenciados por edad, grado de instrucción, dominio del lenguaje, compromiso visual, etc. 

Otro test, el Mini-cog consta de dos componentes: recuerdo de tres ítems y la prueba del dibujo de un reloj. Los test neuropsicológicos permiten además evaluar los perfiles cognitivos de cada tipo de demencia.

¿Cómo se trata el TNCM?

En diversos ensayos clínicos para el manejo de la enfermedad de Alzheimer se ha visto que los beneficios son modestos en cuanto al retraso del deterioro cognitivo o funcional y a la disminución de síntomas neuropsiquiátricos. Los inhibidores de colinesterasa son fármacos utilizados para esta enfermedad.

Por otro lado, el tratamiento no farmacológico es muy importante: la educación y capacitación del cuidador en la atención y prevención de riesgos del paciente con demencia tiene una importancia crítica.

Un manejo básico y preventivo de los trastornos de conducta, una adecuada dieta y programa de ejercicios y actividades físicas, Terapia neuropsicológica ocupacional y cognitiva, así como la planificación de los cuidados en etapas terminales del cuadro clínico, son componentes fundamentales de este manejo. Es importante, además, organizar a la familia en una cooperación adecuada en la atención del paciente a fin de evitar sobrecargas de la labor del cuidador.

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